jueves, 19 de mayo de 2016

Malena es nombre de mujer (XIX)



Habían pasado ya algunos meses desde que sucedió todo, pero Malena continuaba creyendo que jamás se recuperaría. Un voraz y terrible agujero se había abierto en su corazón, quizás uno antiguo que creía cerrado, y no había cabida alguna para la esperanza o la luz en su interior.

Al principio se sintió unida a Tonio en su honda pena, la compartía con él a la espera de que apareciera su pequeña; se apoyaban mutuamente e incluso se mudó a vivir a su casa para conocer más rápidamente las noticias si se producía alguna novedad. Pero después, cuando todo hubo terminado y no quedaba nada más que esperar, su presencia solo conseguía provocarle un rugiente tornado de ira. Le echaba en cara, y con razón, que si no se hubiese acostado con Gloria nada de todo aquello habría sucedido. La pobre chica seguramente aún seguiría viva y su hija Elisa, su querido y pequeño tesoro, podría descansar acunada entre sus brazos cada noche.

Más de una vez le abofeteó en sus frecuentes accesos de desesperación, e incluso le dejó una profunda marca en la cara al lanzarse contra él empuñando un cuchillo de cocina. Estaba fuera de todo control y Tonio, que también lidiaba con la pena más profunda que hubiera conocido nunca, no sabía qué hacer para ayudarla. Lo que sí tenía claro es que prefría verla furiosa, dando gritos y maldiciendo, exteriorizando su dolor al fin y al cabo, que en ese otro estado en el que entraba alternativamente con la agitación. En esos otros momentos parecía como si de repente se extinguiera todo deseo de vivir en ella, permaneciendo por días abrazada a sí misma, mirando al vacío y balanceándose como una incansable mecedora humana.

Quedaban definitivamente descartadas las posibilidades de una reconciliación y parecía que lo mejor, lo único que podían hacer, era poner distancia entre ellos. Así lo aconsejó el médico que Jonás, solícito y solidario con la pareja en todo momento, les envió. Incluso se encargó de contratar a una acompañante titulada en enfermería que supervisara a la “paciente” hasta que se recuperara. Malena no soportaba ver ni a Jonás ni a Tonio, pero transigió con una extraña que no traía ningún recuerdo doloroso a su memoria; ambas se instalaron en su antiguo apartamento y se dispusieron a capear el temporal.

Hicieron falta una buena dosis de paciencia y muchas cajas de tranquilizantes hasta que Malena, poco a poco, volvió a parecer una persona normal. 


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Tonio solo se permitió derrumbarse cuando Malena estuvo lejos de él. No sabía que su entereza daba a la mujer la falsa idea de que soportaba bien la muerte de su hija, de que apenas le importaba, y añadía más leña al fuego de su desprecio. En cualquier caso cuando se quedó solo lloró durante días y bebió como nunca lo había hecho en su vida; solo los ratos de inconsciencia etílica le ofrecían un poco de paz.

La pérdida de Elisa le dolía como un hierro al rojo instalado en su pecho, pero no menos terrible era que Marcos le hubiera traicionado así. ¿De verdad todo aquello lo había provocado él con su escarceo amoroso de una noche? ¿De verdad que aquellas horas pasadas con Gloria en la intimidad habían desembocado en semejante catástrofe? No importaba lo que nadie le dijera, él pensaba que sí y se sentía el hombre más miserable de la tierra.

Por momentos Jonás estuvo verdaderamente preocupado por él, al fin y al cabo era su hijo. Incluso llegó a “perdonarle” de corazón que se hubiera opuesto torpe y tozudamente a sus planes y le ayudó en lo que pudo. Confiaba en que fuera lo bastante fuerte para sobreponerse porque si no incluso él habría tenido que sentir remordimientos, y eso no entraba en sus planes.

Pero no llegó la sangre al río y la naturaleza luchadora de Tonio le instó a levantarse de nuevo y a continuar viviendo, aunque fuera sin su hija y sin Malena. Volvió a los negocios y utilizó el trabajo como terapia, pero esta vez no buscó socios, sino simplemente asalariados, secuaces. Se prometió a sí mismo que nunca más se daría el lujo de entregar su afecto ni aceptarlo de los que trabajaban con él. Se propuso ser y acabó siendo un mero jefe para todos los que le rodeaban, bastante más duro e inflexible de lo que solía. Algunos incluso empezaron a temerle.

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Malena ya había estado decepcionada de la vida otras veces; no podía decirse que su existencia hubiera sido ni fácil ni amable salvo en un periodo muy concreto de su vida. Por eso, cuando pudo articular pensamientos lógicos de nuevo, llegó a la conclusión de que había sido culpa de ella por confiarse, por pensar que su sino podía torcerse hacia la felicidad.

Se rehizo como pudo después de su terrible duelo pero no se reinventó, sino que más bien volvió a ser lo que ya había sido en otro tiempo. Estaba convencida de que solo una mujer implacable que maneja bien las armas de las que dispone, es capaz de sobrevivir a un destino como el suyo. Sí, saldría adelante y pisaría, utilizaría o engañaría a quien hiciese falta para lograrlo. Seguía siendo guapa y seguía teniendo buen cuerpo, volvería a hacer de los hombres los peldaños de su escalera hacia arriba. Además ahora iba más ligera de equipaje pues no tenía corazón que la pudiera lastrar.


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Jonás miraba complacido cómo la pequeña desenvolvía y exploraba sus nuevos juguetes sobre la alfombra. Parecía una niña inteligente y, desde luego, estaba siendo bien educada: no sabía hablar y él creía que ya había querido darle las gracias por sus regalos. Una sonrisa aligeró momentáneamente lo profundo de sus arrugas ante aquel pensamiento. Aún era pronto para saberlo pero seguro que Elisa, además, sería tan hermosa como su madre. Al menos ese mérito estaba dispuesto a concedérselo a Malena. 

Había sido un largo viaje hasta allí y estaba fatigado, de hecho últimamente se sentía más cansado de lo normal ante cualquier esfuerzo. Llamó a Leonor, la señora que se hacía cargo de la niña, y la felicitó por la buena marcha de las cosas. Luego le pidió que se quedara al cuidado de su nieta y se retiró a descansar. Necesitaba un rato de reposo antes del almuerzo.

Julia C.

Y así es como llegamos al inicio de todo, allá por el capítulo uno, que quizás muchos ya no recordéis. Después de un largo recorrido por fin asistimos al presente de Malena.

Habrá más, aún quedan muchos acontecimientos en los que acompañar a la protagonista, pero será más adelante. Yo, por mi parte, me tomo un descanso :))

¡Mil gracias a tod@s los que habéis seguido la historia hasta aquí y la habéis hecho posible con vuestros ánimos y comentarios! Nos vemos en la parte dos... si vosotros queréis.


Código 1605197804111
Fecha 19-may-2016 19:10 UTC
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