miércoles, 17 de septiembre de 2014

Bajo el alud del sueño





Me pregunto si hay un sitio donde reposan, quizás en paz, todos esos pensamientos e ideas que quedan sepultados bajo el alud del sueño. Blanco, engañoso, imprevisible, inofensivo en apariencia pero que sin embargo todo lo entierra bajo su silencioso y helado peso.


En ese lugar, si existe, compartido por tantas mentes, debe haber grandes ideas, textos preciosos, soluciones ingeniosas a problemas difíciles, versos perfectos que nunca verán la luz. Allí deben residir todas esas cosas que brotaron luminosas como chispas de genialidad y que después, jugando al escondite entre los recovecos del olvido que ampara el sueño, pasaron a ser irrecuperables. 


Como si nunca hubieran existido, como si nunca hubieran hecho sentir feliz o satisfecho a nadie, como si no hubieran borrado ceños torvos o dibujado sonrisas. Quedaron dolorosamente convertidas en material no reciclable en el haber intelectual de tantos que se durmieron sin tomar las debidas precauciones y que confiaron en la memoria. 


Ha de ser un lugar inmenso…