miércoles, 30 de septiembre de 2015

Almas Oscuras "Cartas desde el Infierno" - (9)



From: Hell Dolly
Sent: Tuesday, November 8, 2016, 20:45
To: J. Honest
Subject: Tu corazón, mi corazón, su pequeño corazón…

No imaginas de qué modo me acarician y consuelan tus palabras…

Supongo que la constancia y la fe siempre tienen su recompensa, y yo al fin estoy cobrándome la mía. Aquí sentada observo mis manos caídas sobre el regazo y no puedo evitar pensar que nunca he tenido de ti otra cosa que cartas, promesas y las terribles heridas inflingidas por el ser que me enviaste para hacerme una madre digna de tu vástago. Para la mayoría de las mujeres no habría sido suficiente, no habría bastado para confiar, creer y obedecer. Pero yo no soy como las demás y quería demostrártelo. Ahora por fin lo has comprendido y siento que tu negro corazón es también un poco mío.

 Te dije en mi primera carta que no quería que me amases, pero no era cierto; lo deseaba desesperadamente desde el principio, aunque me equivocara en la forma de abordarte. Por eso peleé hasta lograr el modo de comunicarme contigo, por eso hice lo que tenía que hacer y eliminé cuantos estorbos se interpusieron hasta lograr trabajar dentro de la misma prisión que vela tu sueño cada noche. No, no temas, no nos hemos visto nunca; desgraciadamente no logré escalar todos los peldaños que habían de llevarme a tu presencia.

Los dos tenemos nuestros secretos y quizás éste sea el momento de confesar que yo he ayudado a preparar tu comida en los dos últimos años; en realidad la tuya, la de los demás presos y la de los guardianes. No imaginas cuánta dedicación y cariño he puesto en ello, cuánto me he esmerado aunque tú no hayas podido percibirlo. Habría de importarme muy poco ese detalle porque el verdadero amor es desinteresado y todo lo hacía por ti. 

Conozco a los guardias, sé sus nombres, les he servido el almuerzo y he oído sus historias; hasta he soportado sus odiosos coqueteos, todo para ver si dejaban caer alguna migaja que calmara mi más profundo anhelo y me hablaban de ti. Si alguna vez sucedió, ya hace que todo haya valido la pena. Ahora podrás comprender lo fácil que me ha sido envenenar a Carl después de obtener de él lo que queríamos.

Se extrañó un poco cuando lo abordé en plena calle y le mostré que no había más ropa que mostrar bajo mi abrigo, pero la adulación convierte en estúpidos a los hombres corrientes. Quizás pensó que al fin había sucumbido a sus torpes atenciones; ni siquiera tuve que mencionar a Fritz. Era rudo, como tú decías, y me hizo mucho daño, pero para ser sincera a mí lo que de verdad me hería es que no fueras tú el que me poseía. Espero que al menos una chispa de celos prenda en tu corazón; lo merezco.

Ahora todo eso ha quedado atrás. Ahora lo único que importa es que tu hijo crece rápido dentro de mí y puedo sentir que es fuerte, poderoso, que está impaciente.

Te adjunto una ecografía con el “supuesto” tumor que invade la mayor parte de mi útero. Es el diagnóstico que me han dado los médicos porque no hay test ni prueba que pueda catalogar a tu heredero en este mundo de humanos. Dicen que no hay una criatura viva dentro de mí, solo una masa de células que crece descontrolada y apresuradamente. Ya ves, no pude evitar soltar una carcajada cuando me dijeron que era probable que no me quedara mucho de vida. Qué sabrán ellos…

He de dejar de escribir, los calambres del vientre no me dan tregua y las heridas de mi piel se abren ahora espontáneamente cada vez que él se siente contento. Comprenderás que se me hace muy difícil. Creo que sabe que estoy hablando contigo y quiere saludarte, aunque me mate de paso en su inocente juego infantil… Pronto acudiré a la cita que me propones y estaremos juntos, es todo lo que importa.

Tuya y del destino que has tejido para mí,
Dolly.

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Código 1509305262926
Fecha 30-sep-2015 9:55 UTC
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