miércoles, 21 de octubre de 2015

Es la hora



Se levantó al baño en mitad de la noche, como tantas veces. El reloj de la encimera de mármol marcaba las 3:33. Alivió su vejiga y volvió a la cama. Se durmió en seguida.

La segunda vez se resistió cuanto pudo, pero el exceso de vino de la cena pedía paso. Era el precio de una celebración por todo lo alto. Volvió al baño y de nuevo el reloj marcaba las 3:33. Qué raro, el segundero parpadeaba como si funcionara correctamente. Dudó unos instantes, quizás había soñado que se levantó la vez anterior. Daba igual, le dolía la cabeza por la resaca y no tenía ganas de pensar. Regresó al dormitorio.

Cuando un extraño susurro le despertó por tercera vez aquella noche maldijo para sí todo el alcohol que había ingerido. Abrió los ojos y casi se le para el corazón: la luz azulada del amplificador wifi recortaba a contraluz una figura apenas humana en el dintel de la puerta. Con ansiedad desatada, aún sumido en la semioscuridad, volvió la cabeza hacia el despertador fosforescente de su mesilla. Eran las 3:33.

“No más retrasos, es la hora”.

Aquel grito de terror fue la última noticia que se tuvo de él.


Julia C.

Código 1510215583940
Fecha 21-oct-2015 17:00 UTC
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