miércoles, 19 de octubre de 2016

La última actuación de Lila



No cantaba ni bien ni mal, pero a quién podía importarle ese detalle cuando sabía mover las caderas con tan insinuante cadencia. En realidad todo su cuerpo era capaz de interpretar la partitura del deseo de cuantos iban a verla actuar, por más que Lila no fuera consciente de ello. Nunca alcanzaría la fama como cantante, era evidente, pero podría mantener la endeble ilusión mientras hubiese hombres dispuestos a regalarle elogiosas palabras, miradas embelesadas y alguna que otra bagatela de bisutería, todo con miras a ganarse su favor. 

La vida no la había tratado bien, pero sí la había tocado con la varita de su gracia encendiendo de rojo atardecer su ondulada melena, alimentando con el verde del océano su mirada y recubriendo su voluptuoso cuerpo con una piel que más bien parecía terciopelo; toda ella invitaba sin remedio a la lujuria. Esa era su estrella, por decirlo de algún modo, y fue también su perdición.

La primera vez que Mani la vio sobre el escenario pensó que el alcohol le estaba jugando una mala pasada. La chica se parecía tanto a la mujer de la foto que guardaba en su cartera, junto al corazón, que casi le dolió. Estaba allí por pura casualidad, no solía frecuentar los garitos de la competencia, así que lo consideró una señal del más allá.  

Lila no se hizo de rogar cuando aquel cincuentón, atractivo si no fuera por el extraño rictus de su boca y el escalofriante brillo de sus ojos, le ofreció una audición privada. Dijo ser un empresario experimentado y ver en ella un potencial hasta el momento desaprovechado, palabras que sonaron a música celestial en los ingenuos oídos de la chica. 

Dispuesta a comenzar su interpretación, Lila respiró sensualmente frente al micro al tiempo que dejaba ver su muslo por la pronunciada raja del vestido. Fue entonces cuando mil recuerdos terribles asaltaron sin piedad a Mani y le convirtieron de nuevo en aquel adolescente atormentado.

No pudo salvar a su madre de convertirse en una prostituta con aspiraciones a cantante, pero con ayuda de aquel puñal salvaría a Lila.

Julia C.



Este texto ha obtenido el segundo puesto en el reto quincenal de la comunidad Relatos Compulsivos, otorgándosele como premio el escaparate que figura sobre estas letras.