martes, 25 de octubre de 2016

Cien palabras y una historia (VII)



Microrrelatos de cien palabras máximo que deben comenzar forzosamente con la frase señalada en azul.

Ausencia presente

En esta casa no vive Mizuki Tanaka, ya no. Ahora solo sus recuerdos y algún mal presagio deambulan entre los endebles y deteriorados muros de papel decorado.

Se marchó a destiempo, como todos los que derraman su sangre por una causa que no es la suya, obligado si acaso por el honor y las circunstancias. Dicen que ni el más mínimo atisbo de vida ha vuelto a crecer bajo el influjo de su ausente mirada. Tanta desolación y muerte alrededor no puede ser casualidad.

No, aquí ya no vive Mizuki Tanaka, pero esta siempre será su casa.

Julia C.

Una travesura con consecuencias

Aquel día de verano de 1945 está grabado a fuego en su memoria. Lo que aconteció será la pesadilla que traspase su vida para acompañarlo también en la muerte. Sí, son más de ochenta años y piensa mucho en la muerte. Reza para que haya amnesia en el infierno adonde van quienes no han sabido perdonarse a sí mismos. 

Todos dijeron que había sido un accidente, todos lloraron aquella tragedia infantil y trataron de consolar al hermano sobreviviente. Todos menos el interesado, que no dejó de aparecerse en sueños para reclamar la cuota de sufrimiento del que no había pagado por aquella travesura con consecuencias.

Julia C.

Falsas apariencias

Las mañanas, si no llueve, se las pasa deambulando sin tregua por el jardín. Le dejan en paz, respetan su dolor porque creen que anda dialogando con sus amadas flores, despidiéndose. Lo cierto es que está muy enfermo, más cada día, y nadie descarta que mañana no amanezca entre los otros residentes.

Qué ilusos, si se fijaran mejor sabrían que esconde unas pequeñas tijeras de podar entre los pliegues de su ropa. En realidad su único empeño es encontrar algún remedio para neutralizar el veneno que sabe hace tiempo le administran. No pierde la esperanza, él sabe de plantas y puede que tenga suerte.

Julia C.