jueves, 2 de julio de 2015

Marioneta: La liberación (parte III)


Sobre la mesa, junto al manuscrito, reposa el frasco de veneno. Desde que lo adquirí y lo dejé a la vista el argumento de mi vida se ha ralentizado, lo que me produce una increíble sensación de euforia. El montón de hojas crece más lentamente y creo que “ellos” han entendido la amenaza, pero no es suficiente. 

He puesto mis cosas en orden, me he despedido de los que me quieren por si no saliera todo como está previsto y el día elegido bebo el amargo líquido con temor, pero también con esperanza.

Estuve muerto, me consta, porque así lo atestiguan mis labios morados y mis córneas empañadas como cristales sucios. Pero conseguí volver.

Estaba pactado que al límite de lo razonable para pretender seguir en este mundo, un amigo de toda confianza viniera a administrarme el antídoto y me lo hiciera ingerir de la mejor forma que pudiera, metiéndolo directamente en mi gaznate si fuese preciso. Y fue preciso, por cierto, aún arrastro las secuelas de aquel “favor”.

Pasar por muerto, ser inservible a los propósitos de quienes siempre me habían mandado, era la única forma de librarme de ellos. Y funcionó. Al regreso de mi muerte no sentía el más mínimo impulso de tomar la pluma, ninguna frase pugnaba por salir de mi cabeza valiéndose de la escritura, el argumento de mi historia estaba inconcluso y no había prevista continuación sobre el papel. Era libre, una marioneta al fin desprovista de sus hilos.

Nunca más me atreví a escribir ni una sola letra, por si eso pudiera ponerlos sobre mi pista de nuevo...

Fin.

Julia C.

Para leer las otras partes pincha aquí: parte I / parte II


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Código de registro: 1507024541391
: 02-jul-2015 9:51 UTC
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