lunes, 18 de enero de 2016

Malena es nombre de mujer (VI)

Malena duerme


Tonio regresó a casa a punto de despuntar el alba. Encontró a Malena acurrucada en el sofá, envuelta en una manta y profundamente dormida. Estaba claro que no había podido vencer al cansancio mientras lo esperaba.

Le pareció que estaba preciosa, la melena castaña suelta y las dulces facciones completamente relajadas; le recordó a la cría asustada jugando a ser mayor que él había conocido años atrás y de la que no conseguía apartar los ojos. Ahora, en cambio, no se consideraba digno de mirarla. Se sentía pesaroso, confundido, no tenía ni la más remota idea de lo que debía hacer. ¿Sería mejor ser sincero, contárselo todo y suplicarle perdón? Al fin y a la postre el encuentro con Gloria no había significado nada para él, solo había sido un desliz estúpido motivado por su enfado, también estúpido. ¿O sería mejor callar y hacer como si nunca hubiese sucedido? El estaba convencido de que no se repetiría, así que para qué contárselo. Malena era la mujer de su vida, lo tenía muy claro y por nada del mundo quería arriesgarse a perderla.

La joven percibió su presencia y se despertó. Tonio temió la reacción, y sobre todo, temió que quisiese hablar, algo para lo que no estaba preparado; procuró no darle ocasión. La tomó en brazos, selló sus labios con un beso lleno de culpabilidad y la llevó al dormitorio. Su intención era arroparla y dejarla dormir, así ganaría algo de tiempo para aclarar sus ideas y quizás, con la luz del día, encontrar respuesta a su dilema.

Pero Malena estaba tan feliz de ver que se hallaba sano y salvo y que había vuelto a su lado, que no consintió en separarse de su cuerpo. Cada célula de su piel lo reclamaba con desespero en un puro incendio y no quiso pensar en nada más. Comenzó a hacerle el amor despaciosamente, temblando de emoción ante la posibilidad, por remota que fuera, de perderle. Lloró y se bebió sus propias lágrimas, le pidió perdón entre besos y le prometió que tendrían un hijo si es lo que él deseaba.

Lo cierto es que aquel portazo que dio Tonio al salir de la casa tras la discusión y las horas que lo siguieron, sin noticias suyas, fueron toda una revelación para Malena. Comprendió que lo quería más de lo que le gustaría admitir y que ya no entendía la vida si no era con él. Había sido su amigo, su amante, su compañero, su protector, su socio, y todo sin presionarla, con paciencia, conforme ella se lo había ido permitiendo. A cambio le había pedido muy poco, solo que estuviera a su lado. Siempre la había respetado y siempre había tenido en consideración su opinión, y eso era algo que muy pocas mujeres que ella conociera podían decir de sus parejas; jamás le preguntó sobre la parte más oscura de su pasado ni le echó en cara lo que resultaba obvio sobre él. Tenía que reconocer que su vida había empezado de nuevo el día que se conocieron.

Por eso, tras mucho meditar, tuvo claro que si él volvía, si la perdonaba por su tozudez y su egoísmo, pondría todo de su parte para que las cosas fueran bien entre ellos y accedería a hacerle padre.

Curiosamente resultó que, dando un largo y tortuoso rodeo, la vida había conseguido enseñarles las lecciones oportunas y situarles, exactamente, en el mismo punto. Ahora ambos estaban más empeñados que nunca en ser una pareja sólida y unida.

Por supuesto Tonio decidió guardar silencio sobre su desliz y acallar su culpabilidad deshaciéndose en mimos y atenciones hacia Malena.

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Después de aquello las semanas fueron pasando y la hermana de Marcos seguía esperando pacientemente alguna señal por parte de Tonio. La trataba con cortesía, como siempre, pero no respondía a sus intensas miradas ni parecía darse cuenta de las ocasiones que ella trataba de provocar para que se quedasen a solas. El, por su parte, no pensaba que hubiera nada de lo que hablar y no quería más situaciones comprometidas, así que sencillamente lo dejaba correr y si podía elegir, trataba sus asuntos con Marcos en lugar de con ella. Suponía que había entendido el mensaje, pero estaba equivocado. Gloria no estaba dispuesta a olvidar tan fácil la noche que pasaron juntos ni se resignaría a que fuera un secreto enterrado bajo la frustrante felicidad de los dos tortolitos.

Poco a poco su decepción por la actitud de Tonio dio paso al despecho y a la ira. De ahí a la venganza había solo un paso.

Julia C.

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Código 1601186277775
Fecha 18-ene-2016 13:10 UTC
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