domingo, 6 de noviembre de 2016

Intacta




Perdí la voz y hasta las ganas de hablar, el deseo de contarte y de hacer collares de susurros que lanzar al viento; pero aún tengo una danza de palabras en la frente y el sonido corriendo por mis venas, presto a sembrar promesas del corazón.

Perdí mucho tiempo, lo derroché a manos llenas mientras mi piel era todo tersura y mis labios buscaban labios sedientos de aventuras con final suicida; pero aún me queda la valentía necesaria para reconocerlo e historia para destejer.

Perdí un puñado de primeras veces que aceleraban mi pulso y espoleaban mi ilusión, retazos de inocencia que me alejaban cada vez más de la niña que era; pero aún conservo el recuerdo que me preña de experiencia y que me ha hecho por fin una mujer.

Perdí el mapa que usé para desembarcar sana y salva en tu cuerpo tras la dura travesía; pero aún se saben las yemas de mis dedos tu tacto, mis retinas la curva de tu sonrisa y mis latidos el tono preciso que se acompasa con el tuyo.

Perdí la perspectiva y hasta la cordura, aparté a manotazos los consejos que hubieran debido ser mi guía; pero aún me queda el futuro y tu abrazo, donde tengo la exquisita sensación de estar intacta otra vez.

Julia C.